18 octubre 2007

Seis preguntas sobre el Protocolo de Kioto

Clara Hernández. 04.05.2005 - 23:42h
Reuters
En qué consiste, quién lo ratifica, qué mecanismos emplea para que los países cumplan los objetivos que se les asignan y qué compromisos debe asumir España.

1. ¿Qué es el Protocolo de Kioto?
El Protocolo de Kioto es un acuerdo internacional que promueve el desarrollo sostenible y combate el cambio climático.

2. ¿Cuál es su principal objetivo para los próximos años?
El objetivo principal es reducir, entre los años 2008 y 2012, en un 5,2% (respecto a los niveles de 1990) las emisiones a la atmósfera de los seis gases que provocan el efecto invernadero: el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, el hidrofluocarbono, el perfluorocarbono y el hexafluorocarbono de azufre.

3. ¿Quién ha ratificado el Protocolo de Kioto?
En total lo han ratificado 129 países que arrojan a la atmósfera aproximadamente el 61% de los gases contaminantes de todo el planeta. Para entrar en vigor, el acuerdo establecía que debía ser ratificado al menos por 55 países cuyas emisiones representaran el 55% de esas emisiones. Estados Unidos, India y China, tres de los países más contaminantes del planeta, se retiraron del acuerdo.

4. ¿Qué compromisos tienen los países que han ratificado el acuerdo?
A cada país se le exige el cumplimiento de unos objetivos cuantificados, que varían según el volumen de emisiones contaminantes que emitían a la atmósfera en 1990. Así, por ejemplo, Japón debe reducir este volumen en un 6%; la Unión Europea en un 8%; Rusia y Nueva Zelanda pueden mantenerlo y Noruega, aumentarlo.

5. ¿Qué compromisos debe asumir España?
Como el acuerdo se firmó antes de que se ampliara la Unión Europea a los 25 miembros, cada uno de los estados miembro tiene sus propias obligaciones. Así, España puede aumentar sus emisiones en un 15% respecto a las de 1990. Sin embargo, como éstas se han incrementado en los últimos años en un 45%, su principal tarea será la de reducirlas en un 30%. España es el país de la UE que más se aleja de su compromiso.

6. ¿Qué mecanismos incluye el Protocolo de Kioto para facilitar el cumplimiento de sus objetivos a los diferentes países?
El acuerdo permite comprar o vender 'derechos de emisión de gases de efecto invernadero'. De esta forma un país como Noruega que emite una cantidad de gases menor al que se le ha consignado, puede vender este "excedente" a otro país que lo supere. La tonelada de CO2 viene a costar entra 5 y 10 euros.
Además los países podrán compensar su exceso mediante inversiones en tecnologías limpias en terceros países.

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17 octubre 2007

TORNADOS EN EL MEDITERRANEO

Los tornados en el Mediterraneo podrían ser cada vez más frecuentes y devastadores

La formación de pequeños tornados (mánegas o caps de fibló) en el Mediterraneo es un fenómeno que se presenta con cierta regularidad en las costas españolas. En los últimos años hemos experimentado varios de ellos cada año, pero destaca el incremento de la virulencia con la que se están produciendo. Normalmente son fenómenos que no alcanzan tierra firme o no pasan más que unos pocos metros de la costa, pero ya en 2004, 2005 y 2006 hemos vivido varios casos con tornados que han tenido la fuerza suficiente para permanecer en tierra unos minutos y desplazar coches, tumbar muros de obra o arrasar con tejados y construcciones frágiles.

Pero el tornado del pasado 4 de octubre en Mallorca ha ido todavía un poco más allá en su potencia, duración y efectos. La estructura de la tormenta, su dimensión y sus consecuencias fueron más propias de las tormentas más severas que se dan en llanuras del interior de EEUU.

El Periódico de Catalunya: Se formó a mediodía frente a las costas de Murcia y a través de satélite y de diferentes radares meteorológicos se supo que era una supercélula o tormenta de enormes dimensiones. La cima del fenómeno alcanzaba los 16.000 metros, aunque en algunos momentos pudo haber alcanzado los 18 o 19 kilómetros: increíble. Debía atravesar el límite de la troposfera, la tropopausa. Por debajo se caía el cielo. Llevaba la dirección suroeste-noreste y se dirigía hacia las costas sur occidentales de la isla.

La cima de la nube tenía una superficie equivalente a la isla de Ibiza y se contabilizaban 1.500 rayos por hora. Antes de alcanzar la bahía de Palma caían dos rayos nube-mar por segundo. Desde la ciudad se observaba la aproximación del monstruo con tensión. El arcus o nube en forma de rodillo situado en la parte delantera de la tormenta, avanzaba hacia la capital casi rozando la superficie del mar. Las fotografías y vídeos del fenómeno ponen los pelos de punta: pese a ser las 5 de la tarde, la oscuridad era casi total, pero con tonalidades rojizas, imprimiendo un aspecto más dantesco a la situación. Se formó un tornado que afectó algunas zonas de la ciudad y un segundo tornado, aún por confirmar, ya que la visibilidad era pésima.

Un tornado puede llegar a alcanzar vientos de 300 kilómetros por hora, pero eso no ocurrió en Palma, aunque se estima que pudo haber vientos superiores a los 150 kilómetros por hora.

Los tornados que se dan en el centro de estos fenómenos suelen tener una duración de “10 minutos” y dejan una traza en el suelo que “afecta a unos pocos kilómetros en línea recta y unos pocos cientos de metros a su alrededor”, circunstancias que parece que se dieron en el polígono de Can Valero, a juzgar por los destrozos registrados en la zona.

elcomerciodigital.com: Los intensos aguaceros también causaron inundaciones, árboles, marquesinas y semáforos arrancados de cuajo y coches aplastados.

Fuentes policiales informaron que las ráfagas llegaron levantar una caseta de obras en un solar de Palma, con el vigilante dentro. El trabajador resultó herido muy grave. Asimismo, un rayo causó lesiones a dos niños que se encontraban en una hamburguesería de la carretera de Son Rapinya.

Cierre aeroportuario

La fuerte tormenta también afectó al sistema de gas del hospital Psiquiátrico, que obligó al desalojo de los pacientes y personal sanitario. Lo mismo ocurrió en un polideportivo de Son Moix, que tuvo que ser desalojado al caerse parte del tejado. Mientras tanto, medio centenar de vehículos se vieron implicados en un accidente en cadena en la carretera de Valldemossa.

Los responsable del aeropuerto de Son Sant Joan decidieron el cierre de ,las instalaciones durante 20 minutos debido a la intensidad de la tormenta y el gran aparato eléctrico. Esto provocó retraso y el desvío de los aviones a otros aeropuertos. La lluvia causó inundaciones en algunas de las instalaciones aeroportuarias.

Hogares sin luz

Más de 8.500 hogares de Mallorca permanecían a últimas horas de la noche sin suministro eléctrico como consecuencia de los daños causados en la red de Gesa Endesa, según informó a Europa Press la responsable de comunicación de la compañía.


EL CAMBIO CLIMÁTICO EN COLOMBIA





El mundo se estremece. Soplan grandes vientos de cambio en la naturaleza de toda la Tierra. Es el calentamiento global. Colombia, que es un pulmón del planeta, está igualmente amenazada. Visión de nuestro futuro, en diagnóstico de expertos.












Durante el siglo veinte se extinguieron ocho nevados colombianos. Las nieves del Puracé, Sotará, Galeras, Chiles, Pan de Azúcar, Quindío, Cisne y Cumbal son apenas recuerdos. Sólo quedan seis nevados y tienen los años contados.

Aunque los cambios climáticos han sido una constante en la historia de la Tierra, el que estamos viviendo ha sido atribuido a la actividad del hombre. Y existen evidencias de que está afectando a Colombia, particularmente desde la segunda mitad del siglo veinte. Se ha demostrado un incremento de la temperatura media anual del aire a un ritmo de 0,1 a 0,2 grados centígrados por década. Las precipitaciones han variado: en unas zonas aumenta y en otras disminuye en un rango que oscila entre el –4 y el +6 por ciento por década. Desde hace varios decenios los nevados experimentan una pérdida considerable de su masa de hielo, y ya varios nevados colombianos se extinguieron durante el siglo pasado. En las costas el nivel del mar ha aumentado a razón de dos milímetros por año. Y en materia de salud humana el dengue ha encontrado ambientes propicios para su proliferación donde antes no existía.

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Nevado del Ruiz: EL refugio en los años 80

El clima
Según los estudios sobre el clima en estaciones meteorológicas de todo el territorio nacional, hay una tendencia al incremento de las precipitaciones en lugares como Santa Marta, Medellín, Quibdó, Puerto Carreño y Neiva, mientras que en el suroccidente han disminuido, por ejemplo en zonas de la cordillera Oriental (Bogotá, Bucaramanga y Cúcuta) y en la isla de San Andrés. El aumento de precipitaciones es de alta intensidad (aguaceros y tormentas).
En cuanto a la temperatura, hay una propensión al aumento de las máximas y las mínimas, lo que quiere decir que tanto las noches como los días son más calientes.
En el altiplano cundiboyacense tienden a disminuir los períodos fríos o heladas en las horas de la noche y de la madrugada. Las últimas heladas del altiplano corresponden más a efectos del fenómeno de “El Niño”.

Los nevados
Durante el siglo pasado se extinguieron ocho nevados colombianos: Puracé (1940), Sotará (1948), Galeras (1948), Chiles (1950), Pan de Azúcar (1960), Quindío (1960), Cisne (1960), Cumbal (1985).
Los seis nevados actuales (Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila, Sierra Nevada de El Cocuy y Sierra Nevada de Santa Marta) presentan un derretimiento constante muy marcado en las últimas décadas. Esta pérdida se asocia con el aumento térmico global, resultado a su vez de la acumulación de gases de efecto invernadero. De hecho, Colombia ha perdido en el último medio siglo el cincuenta por ciento de su área glaciar. Cabe recordar que en el Ruiz se llevaron a cabo campeonatos suramericanos de esquí hasta 1958.

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Nevado del Ruiz: EL refugio en 2007

De las décadas de 1940 a 1980 las pérdidas de área fueron de uno por ciento anual, mientras que hoy son de dos a tres por ciento. A este ritmo, en dos o tres décadas tendrá Colombia muy poca cobertura de nieve. Es como mantener un grifo de agua abierto. Y el problema será más grave cuando exista un área mínima de nevados y las poblaciones de alta montaña se afecten por la disminución del caudal de los ríos. Y además será una gran pérdida no ver en nuestras cumbres montañosas tan hermoso y único paisaje, ya que culturalmente está muy arraigada la idea de la montaña nevada.
Los glaciares son excelentes indicadores de cambio climático por su rápida y fiel respuesta a las alteraciones de la atmósfera, y los glaciares ecuatoriales como los de Colombia representan un ecosistema único por su rareza y dinámica.
Junto con los nevados, los páramos son también vulnerables a los cambios climáticos, y se prevé una pérdida de la regulación hídrica de alta montaña. Las lagunas pequeñas de páramo, propias de ese ecosistema, tienden a desaparecer. El aumento térmico está causando, desde hace algunas décadas, que el páramo no sea tan frío y por lo tanto resulte apetecido para las labores agrícolas, con la consecuente ampliación de la frontera agrícola.

El nivel del mar

Hay evidencias claras de un ascenso lento pero progresivo del nivel del mar desde finales del siglo pasado, a razón de aproximadamente dos milímetros por año. Este proceso representa una amenaza para las costas y las islas colombianas por la posible inundación de zonas bajas y la erosión y el retroceso de las playas, entre otros impactos.
Estudios recientes muestran que en los próximos cien años en los litorales colombianos es posible la inundación permanente de casi 5.000 kilómetros cuadrados de costas bajas, así como el encharcamiento fuerte o el total anegamiento de 5.100 kilómetros cuadrados. En estas áreas se verán principalmente afectadas las playas y las marismas de mangle, tanto por la erosión como por la inundación marina. Se afectarán aproximadamente 1,4 millones de personas, las actividades económicas y la infraestructura vital de las costas.
En el litoral caribe colombiano se evidencia un retroceso generalizado de la línea de costa, atribuible en la mayoría de los casos al avance del mar por el ascenso de nivel, representado en erosión de playas y socavación principalmente. En el litoral del Pacífico, y en particular en los extensos acantilados de la costa del Chocó, ocurren actualmente procesos de erosión de playas y manglares.
El ascenso del nivel del mar puede causar la inundación de planicies y pantanos costeros y el represamiento del drenaje natural y artificial, y esto significará el aumento del nivel en las marismas
en algunas de la cuales se han levantado barrios marginales que serían inundados, como en Cartagena, Turbo, Buenaventura, Satinga y Tumaco. También ocurriría el represamiento del sistema de alcantarillado, construido al nivel del mar actual, que provocaría graves problemas de salubridad para las poblaciones.
En las playas el ascenso del mar las destruirá paulatinamente, como hoy ocurre en Puerto Colombia y Salahonda; otras se reducirán y retrocederán hacia tierra adentro, como sucede ya en los departamentos de Bolívar, Sucre, Atlántico y Chocó.
Los sistemas coralinos, como los de las islas del Rosario y San Bernardo, pueden perder sus funciones ecológicas y hasta ser destruidos si aumenta su deterioro por la continua explotación de las formaciones de arrecifes y la contaminación de las aguas locales por residuos industriales y urbanos, como en las islas del Rosario por los sedimentos arrojados por el Canal del Dique. La zona insular del archipiélago de San Andrés y Providencia, con su extenso arrecife coralino, podría sufrir notables impactos por el cambio climático. Uno de ellos, la inundación por el ascenso del nivel del mar, puede representar el anegamiento del 10,1 por ciento de la isla de San Andrés y del 3,8 por ciento de Providencia y Santa Catalina.
El cambio climático también puede traer un incremento del número y de la intensidad de los huracanes y los mares de leva, con daños y desastres en las zonas costeras.
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Nevado de Santa Isabel : Campamento, 2000
La desertificación
En la actualidad uno de los problemas más relevantes a escala global es la desertificación, es decir, la degradación de suelos y tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultantes de diversos factores tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas. Según los estudios desarrollados por el Ideam, Colombia posee 24’534.200 hectáreas en ecosistemas de zonas secas (21,5 por ciento del país), de las cuales 19’351.000 padecen desertificación (16,95 por ciento del país). Los zonas secas colombianas abarcan una gran variedad de ecosistemas que van desde los páramos de las partes más altas de las cordilleras a 3.000 metros sobre el nivel del mar, hasta los manglares de la Costa Caribe. De esas regiones también forman parte ecosistemas de sabana, bosques secos tropicales, zonas inundables y bosques de galería.
Las zonas que presentan procesos de desertificación padecen bajos volúmenes de precipitaciones, y por ello una reducción aun mayor de las lluvias puede causar un desequilibrio hídrico agudo que acelere el proceso de degradación de los suelos, perjudique los sistemas de producción de la tierra y repercuta regionalmente en la intensidad y la frecuencia de eventos catastróficos.
De igual forma la desertificación por causa de la deforestación y la erosión puede incidir en el cambio climático al liberarse los depósitos de carbono orgánico e inorgánico de la vegetación y los suelos.
En los ecosistemas secos colombianos se encuentra una importante concentración de asentamientos humanos con sus correspondientes actividades socioeconómicas: el 63 por ciento de los cascos urbanos está en ellos, y el 47,5 por ciento en zonas de desertificación. Además se destaca la agricultura como uno de los sectores económicos más expuestos a la desertificación, pues la mayoría de los distritos de riego está en las áreas afectadas por este fenómeno.
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Nevado Santa Isabel: Campamento 2005
La salud
En la comunidad internacional existe preocupación por la forma en que los aumentos de la temperatura y las modificaciones del régimen de precipitaciones por los cambios climáticos puedan incidir en las enfermedades transmitidas por vectores y que estas patologías encuentren nuevas áreas donde logren asentarse y proliferar. Colombia como país tropical es un escenario propicio para muchas enfermedades transmitidas por vectores. Concretamente la malaria y el dengue pueden encontrar nuevos espacios en la medida en que los vectores logren acomodarse a los cambios climáticas. Hay que diferenciar entre las dos patologías: la malaria es producida por parásitos (plasmodios) y el dengue por un virus de cuatro serotipos. También existen diferencias entre estas dos enfermedades: la malaria se presenta comúnmente en áreas rurales, y el dengue en áreas urbanas. Los vectores también son diferentes: los mosquitos de las especies anofeles son los transmisores de la malaria, y el Aedes aeghypti el responsable de transmitir el dengue.
Los vectores de dengue encuentran como temperatura ideal para la transmisión los 24 grados centígrados, y resulta inquietante que una ciudad tan populosa como Medellín esté al borde de alcanzar esa temperatura promedio y propiciar así la mayor presencia del vector y el aumento de los brotes de la enfermedad.
El dengue se ha caracterizado en los últimos años por una mayor presencia en municipios de vertiente de cordillera, a causa del aumento de la temperatura. Un municipio como Fusagasugá, que antes de 1997 no presentaba la enfermedad, hoy normalmente reporta epidemias de hasta trescientos casos.
Los efectos sobre la malaria son más difíciles de calcular por los muy diversos factores sociales y ambientales que intervienen, pero se ha determinado que aumentos de sólo un grado centígrado, como sucedió por el fenómeno de “El Niño”, potencian la capacidad de transmisión de los vectores. También se ha establecido que en zonas hiperendémicas, incrementos de la precipitación de apenas un veinte por ciento se reflejan en el aumento de los picos tradicionales de la enfermedad.
Otros elementos nocivos de los cambios climáticos, como las olas de calor soportadas recientemente en Colombia, pueden incrementar los accidentes cardiovasculares.
El panorama del calentamiento global en Colombia es bastante preocupante, y eso que nos hemos limitado a sólo cinco sectores. En realidad, la destrucción ya empezó.asociadas a las ciénagas costeras,








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La Tierra se calienta

Escrito por: John Roach el 17 de Enero de 2007 | 10:01 pm
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Foto: National Geographic

Es posible que el calentamiento global sea la causa de las oleadas de calor.

De acuerdo con muchos de los principales climatólogos del mundo, el calentamiento global ha acelerado las oleadas de calor y puede ser el culpable del clima abrasador que este verano se extiende a lo largo de Estados Unidos y Europa.

Estados Unidos ya ha sido testigo de dos severas oleadas de calor este verano, y una tercera actualmente golpea la región del oeste medio del país. El Reino Unido sufrió el julio más caluroso de todos. Y agosto, usualmente el mes más cálido del año, apenas comienza. Los científicos de la Universidad de Oxford en conjunto con el Hadley Centre for Climate Research and Prediction (Centro Hadley de Previsión e Investigación Climatológica) en Exeter, Inglaterra, recientemente llegaron a la conclusión de que el calentamiento global provocado por el ser humano ha incrementado las probabilidades (con un factor de alrededor de 6), de que Europa se enfrente a olas de calor semejantes a las del verano de 2003. Se calcula que en ese año, la ola de calor mató aproximadamente a 20 000 personas.

Según los científicos, las probabilidades están empeorando; hacia la mitad de este siglo, cada dos años habrá un verano más caluroso que aquel de 2003. Este estudio se publicó en la revista Nature en 2004. ‘‘Algunos eventos relativamente excepcionales se convierten en algo cotidiano por la influencia que tiene el ser humano en el clima’’, declara el jefe del equipo Myles Allen, director del Climate Dynamics Group (Grupo de Dinámicas Climatológicas) en Oxford.

Apuesta segura
‘‘No se puede asegurar, pero si no fuera por el calentamiento global, esta ola de calor nunca habría aparecido –afirmó Allen–. Lo que sí es cierto es que el calentamiento global puede incrementar las probabilidades de que llegue una ola de calor. Una buena analogía es cargar los dados’’. Al hacerlo, se incrementan las probabilidades de obtener un número específico. Por ejemplo, cuando se reemplaza el tres en un dado por un seis, existe el doble de probabilidades para obtener un seis. La probabilidad de tirar dos seises seguidos se cuadriplica.

Michael Mann, un climatólogo de la Universidad de Pensilvania, en University Park, también utiliza la analogía de los dados cargados. Si los dados cargados a favor de los seises se tiran una vez y el seis aparece, no se puede asegurar que la cara del seis quedó arriba por el cambio en los dados. Pero, cuando los dados se tiran varias veces y el seis aparece en la tercera parte de los tiros, el efecto es claro. ‘‘Ocurre lo mismo con las olas de calor –explicó–. Es probable que empecemos a ver los efectos de los dados cargados’’.

Relación compleja
El vínculo entre las actuales olas de calor y el calentamiento global es ‘‘algo complejo’’, comentó Kevin Trenberth, director de la sección de análisis climatológico del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado. Según Trenberth, la causa inmediata de las olas de calor es un patrón climático conocido como un anticiclón o una cuña de alta presión. Los anticiclones provocan las condiciones secas. ‘‘Esto significa que todo el calor se orienta a elevar la temperatura en vez de evaporar la humedad –explicó–. Si las condiciones fueran húmedas –si la superficie estuviera mojada– funcionaría como aire acondicionado’’.

Trenberth asegura que sólo siete de los últimos 25 años han tenido una precipitación por encima de lo normal. Un reciente análisis estadístico de los registros de la temperatura global indica que el número de los días realmente calurosos aumenta alrededor del mundo. ‘‘Las temperaturas extremas generalmente se incrementan a la par de lo que esperaríamos del calentamiento global –expresó–. Las olas de calor son manifestaciones propias de este hecho’’.

Derrick Ryall, director de investigación meteorológica gubernamental en Hadley Centre, afirma que los científicos climatológicos creen que el clima extremo, como las olas de calor y las sequías, se incrementará mientras la Tierra se calienta. Pero el clima también ‘‘varía mucho de forma natural’’, agregó. El truco, afirma, es especular con las señales de cambio climático de la variabilidad natural. ‘‘Las condiciones calurosas concuerdan perfectamente con nuestras predicciones del calentamiento global –aseguró–. Pero no podemos culpar del cambio climático a ningún evento en particular. Es un juego de probabilidades”.

Señales del calentamiento
De acuerdo con los científicos climatológicos, hay varias señales del calentamiento global:

1) La primavera llega a Nueva Inglaterra alrededor de febrero.
2) El hielo glaciar se está retrayendo alrededor del mundo, desde los Alpes europeos y el Monte Kilimanjaro al Parque Nacional Glacier, en Montana.
3) Las zonas de calentamiento global se han desplazado a lugares más altos en las montañas de América Central. Varias especies de ranas ya no tienen dónde ir y se están extinguiendo.
4) La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) anunció recientemente que la primera mitad de 2006 fue la temporada más calurosa en la historia de EUA.

Mann aseguró que comprobar el efecto del calentamiento global día a día es complicado. Pero con todas estas señales de calentamiento global, ‘‘no es tan arriesgado decir que los eventos individuales, como la ola de calor de este verano, son consecuencias del cambio climático. Es cierto, parecería que estamos observando unos dados cargados’’, concluyó.

Medio ambiente, enero de 2007

Escrito por: Karen E. Lange el 30 de Enero de 2007 | 2:41 pm
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Fotografía de National Geographic

Abran paso a los elefantes

Junto al Río Zambezi, poco antes de las famosas Cataratas Victoria, se encuentra un pequeño sitio virgen del Parque Nacional de Mosi-oa-Tunya, en Zambia. Este es un cruce importante para los elefantes, y la única zona ribereña del parque que se puede disfrutar sin pagar. Pero la compañía sudafricana Legacy Holdings Zambia, con el apoyo de la Autoridad de la Vida Salvaje de este país, proyecta construir ahí dos hoteles, 400 quintas y un campo de golf, dejando libre sólo una pequeña franja del terreno para el paso de los elefantes, a un costado del Río Maramba. Los detractores opinan que esto es ridículo: de acuerdo con el conservacionista Mike Musgrave, ‘‘los corredores para elefantes nunca han funcionado en ningún lado’’.
Desde el verano pasado, los zambianos se unieron para manifestarse en contra. Los residentes de la zona aceptan el desarrollo, pero no tan cerca de las cascadas como para arriesgar el estatus del parque ante la UNESCO, que lo ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Quienes están en desacuerdo esperan que la presión popular y algunos recursos legales rescaten el último trozo de ribera del parque.